sábado, 4 de julio de 2015

GRECIA Y LOS GRIEGOS
En estas horas de incertidumbre, de tristeza para el mundo heleno, para los griegos y griegas que no entienden que maldición de los dioses ha caído sobre ellos, pues a una noticia triste, le sucede otra peor, me solidarizo con los millones de personas que nacidas en el Peloponeso o en las miles de islas de la Hélade, sufren las calamidades que origina la bestia destructora del capitalismo sin corazón. Un hombre mayor desesperado llora sentado en el suelo, ante un banco de Tesalónica. Un policía acude suponemos que a compadecerle, aunque puede ser para apartarle por interrumpir el orden social en la vía pública.  Desde la cola, los demás desesperados griegos y griegas miran a este hombre como algo ajeno, pensando que con ellos no va la cosa, sin saber que están viendo en un espejo lo que les aguarda en un futuro, si los dioses y el Oráculo de Delfos  lo remedia. A unas horas del referéndum de mañana domingol, 5 de julio, con un empate técnico entre el Sí al Euro, y el NO al euro y la incertidumbre total.

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